Los próximos 1 y 2 de junio he sido invitado, como miembro y en representación del Partido Castellano, por el Diputado del Parlamento Europeo, y miembro de la Cooperativa Política Primavera Europea Jordi Sebastiá, a un panel de trabajo en torno al grave problema de la despoblación que repercute especialmente a Castilla. Aquí os dejo el resumen de la presentación que haré poniendo en relación el fenómeno de la despoblación y el problema identitario en Castilla, presentándolo a su vez como parte de la solución.

Los procesos de identificación de la población castellana deben superar el peligroso “mito de la decadencia” que ha impregnado la imagen de Castilla y lo castellano, así como desterrar la disolución de su identidad en una identidad española, asumiendo por parte de los castellanos la maternidad del estado. Hay que constituir una nueva identidad castellana sobre elementos tales como: el dinamismo de la sociedad y sus instituciones, la diversidad de sus elementos constitutivos, la adaptación a los procesos de globalización, la no exclusión de cualquier potencial miembro de la sociedad y la cultura castellana, la permeabilidad de las mentalidades, la defensa de la especificidad de sus comarcas y sus gentes, la lucha por el bien común y, ante todo, la asunción del protagonismo de cada una de las personas que desarrollan su existencia en cualquiera de las comunidades y comarcas diferenciadas que dentro de Castilla se definen por su riqueza y diversidad.

Pero el desarrollo de la identidad se integra en un espacio o territorio en una relación tal que si no hay territorio no hay identidad, y si no hay identidad no hay territorio. La despoblación y la escasa densidad de población, influyen en la forma en que el grupo concibe la territorialidad, impidiendo a los individuos “significar” el territorio por no tener referencias en una colectividad demasiado disgregada. Y sin pobladores en un territorio, éste pierde su condición de espacio socializado y culturizado, y la identidad conformada en torno a él se diluye.

Tales son los retos a los que nos enfrenta la despoblación que hay que situarse adecuadamente ante la realidad de la conformación de las identidades en Castilla. Así, hay que tener en cuenta que es en torno a la comunidad local donde se da una mayor posibilidad de construcción de una identidad colectiva básica y motivadora. La vertebración territorial de Castilla en torno a las comarcas, comunidades locales sentidas y vividas por sus habitantes, permitiría la generación de sujetos sociales que además de procurar la dotación de servicios y la adecuada gestión territorial, impulsarían el cambio social. Las comarcas son fuente de identidad y lo pueden ser de desarrollo, y deberán jugar un papel imprescindible en la necesaria acogida que se debe brindar a los nuevos pobladores que han llegar.

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