Los profesionales de Servicios a la Comunidad en los protocolos específicos de actuación en materia de atención a la infancia y la adolescencia (y II)

Tras las cuestiones generales tratadas en el artículo anterior, toca ahora entrar al detalle de la redacción y diseño de los protocolos que, como decía, la administración educativa ha redactado para afrontar situaciones tan diversas como el acoso escolar, el maltrato infantil o la violencia de género o las expresiones de género no normativas del alumnado. Pero principalmente vamos a analizar el papel que se reserva al Profesorado de Servicios a la Comunidad en los mismos. En este sentido, tras una primera lectura, lo que llama poderosamente la atención es el número de veces que aparece mencionado el PTSC en su articulado. ¿Cuántas? La respuesta es cero. El profesorado de Servicios a la Comunidad no aparece en ninguno de los protocolos mencionados, a pesar de ser el perfil profesional específicamente orientado a la adecuación de los recursos socioeducativos y las necesidades del alumnado, como hemos podido observar en el detalle de sus funciones.

            Parece evidente que es el profesorado de Servicios a la Comunidad el perfil profesional cuyas funciones se vinculan estrechamente al espíritu y los objetivos de cualquiera de los protocolos mencionados. Aunque está claro que el hecho de que no se mencione al PTSC en los protocolos no significa que quede excluido de su participación en ellos. De hecho, aparece de forma recurrente la mención a los servicios de orientación, de los que los PTSC forman parte. Se invoca a los servicios de orientación en todas las fases de los protocolos, destacando el papel encomendado en la recogida de información para la valoración de la situación que ha provocado la puesta en marcha del mismo. Pero no queda especificado qué profesional de los que forman dichos servicios debe ser el que se haga cargo de dichas tareas, o si se deben realizar de forma conjunta entre varios de esos profesionales (Especialidad de Orientación Educativa y Servicios a la Comunidad principalmente). En cualquier caso, sin olvidar que el trabajo del PTSC se realiza en estrecha colaboración con el equipo directivo y con el Orientador/a, el perfil social del profesorado de Servicios a la Comunidad, su formación previa y permanente, y su experiencia con el alumnado más vulnerable, le convierten en el profesional más idóneo para la asunción de muchas de las tareas encomendadas de forma genérica a los servicios de orientación y otras en las que podría extender sus funciones propias y habituales, como son las de coordinación con los servicios externos.

La inclusión del profesorado de Servicios a la Comunidad en los protocolos de forma clara y expresa supondría una mejora de la eficiencia de los recursos de los centros, y de la eficacia de la puesta en marcha de estos. De no ser así, hay que tener en cuenta que, en general, sería necesaria una mayor formación del profesorado en estos campos y en muchos casos una mayor orientación hacia la atención y cuidado del alumnado. Contar dentro de los servicios de orientación que atienden a los centros educativos con el o la profesional formada en los ámbitos de la atención y protección integral de la infancia y la adolescencia, facilitaría en gran medida la adecuación de su puesta en marcha, poniendo en juego los recursos necesarios tanto del centro, como del entorno, y siempre en colaboración con el equipo directivo y el orientador/a del equipo o el departamento.

Tras las cuestiones generales tratadas en el artículo anterior, toca ahora entrar al detalle de la redacción y diseño de los protocolos que, como decía, la administración educativa ha redactado para afrontar situaciones tan diversas como el acoso escolar, el maltrato infantil o la violencia de género o las expresiones de género no normativas del alumnado. Pero principalmente vamos a analizar el papel que se reserva al Profesorado de Servicios a la Comunidad en los mismos. En este sentido, tras una primera lectura, lo que llama poderosamente la atención es el número de veces que aparece mencionado el PTSC en su articulado. ¿Cuántas? La respuesta es cero. El profesorado de Servicios a la Comunidad no aparece en ninguno de los protocolos mencionados, a pesar de ser el perfil profesional específicamente orientado a la adecuación de los recursos socioeducativos y las necesidades del alumnado, como hemos podido observar en el detalle de sus funciones.

            Parece evidente que es el profesorado de Servicios a la Comunidad el perfil profesional cuyas funciones se vinculan estrechamente al espíritu y los objetivos de cualquiera de los protocolos mencionados. Aunque está claro que el hecho de que no se mencione al PTSC en los protocolos no significa que quede excluido de su participación en ellos. De hecho, aparece de forma recurrente la mención a los servicios de orientación, de los que los PTSC forman parte. Se invoca a los servicios de orientación en todas las fases de los protocolos, destacando el papel encomendado en la recogida de información para la valoración de la situación que ha provocado la puesta en marcha del mismo. Pero no queda especificado qué profesional de los que forman dichos servicios debe ser el que se haga cargo de dichas tareas, o si se deben realizar de forma conjunta entre varios de esos profesionales (Especialidad de Orientación Educativa y Servicios a la Comunidad principalmente). En cualquier caso, sin olvidar que el trabajo del PTSC se realiza en estrecha colaboración con el equipo directivo y con el Orientador/a, el perfil social del profesorado de Servicios a la Comunidad, su formación previa y permanente, y su experiencia con el alumnado más vulnerable, le convierten en el profesional más idóneo para la asunción de muchas de las tareas encomendadas de forma genérica a los servicios de orientación y otras en las que podría extender sus funciones propias y habituales, como son las de coordinación con los servicios externos.

La inclusión del profesorado de Servicios a la Comunidad en los protocolos de forma clara y expresa supondría una mejora de la eficiencia de los recursos de los centros, y de la eficacia de la puesta en marcha de estos. De no ser así, hay que tener en cuenta que, en general, sería necesaria una mayor formación del profesorado en estos campos y en muchos casos una mayor orientación hacia la atención y cuidado del alumnado. Contar dentro de los servicios de orientación que atienden a los centros educativos con el o la profesional formada en los ámbitos de la atención y protección integral de la infancia y la adolescencia, facilitaría en gran medida la adecuación de su puesta en marcha, poniendo en juego los recursos necesarios tanto del centro, como del entorno, y siempre en colaboración con el equipo directivo y el orientador/a del equipo o el departamento.

            Explicitar en los protocolos la necesidad de que sea un o una PTSC el profesional adecuado para ciertos momentos supondría también un reconocimiento de la figura y la labor de este perfil profesional por parte de la administración educativa, y la necesaria dotación de recursos personales suficientes para poder llevar a cabo dichas tareas.

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